El escenario, un jardín japonés; los bailarines, sus piedras. Espacio mutante, cuerpos en movimiento, torres humanas. Ellos forman parte del lugar. ¿Quién lo diseña? El público controla el movimiento de los bailarines y su interacción

mediante el uso de piedras. Su contacto con diferentes texturas provoca estímulos sensoriales que afectan el movimiento, dimensionan el espacio y traducen las sensaciones táctiles que la mano manipula.

Manípulo

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Diseño por

Verónica Santillán